Mis mil y un batallas por una buena alimentación

No hay cosa que preocupe más a una madre que su hijo no esté comiendo bien o simplemente que no esté comiendo. Cuando una se convierte en mamá aparecen muchas presiones y una de ellas, quizás la más preocupante, es la alimentación. Entonces, tu hijo y tú se convierten en enemigos y el plato de comida, en el campo de guerra.

¿Cuántas batallas has luchado para vencer a la mala alimentación? Un oponente que cada vez es más grande. ¿Cuántas perdiste? ¿Cuántas ganaste? ¿Cuándo ganarás esa guerra? Son infinitas las veces en las que las madres luchamos contra este mal pero no notamos que la preocupación es otro enemigo que nos quiere ver caer. Mi experiencia con mi hija me hizo reconocerlo y enfrentarlo. Entonces pude salir victoriosa.

Di de lactar a Tiara casi un año. Hasta los seis meses solo le di leche materna y a partir del sétimo mes opté por complementarlo con papillas. Todo andaba perfecto. No tuve problemas en la producción de leche y cuando dejé de darle de lactar, lo hice por decisión propia. Luego comencé a darle otros alimentos más consistentes y la famosa fórmula (esto a partir del año). ¡Mi hija estaba en la curva! Creo que no existe mejor sensación para una madre que ir al control mensual, trimestral o anual y que tu pediatra te diga que todo está de maravilla. Lo corroboras al ver la tabla de crecimiento: tu hijo está justo ahí en el percentil correcto. Y de repente te sientes la mejor madre del mundo.

Los problemas claramente empezaron a los dos años: pasamos de comer como en concurso para glotones (porque Tiara tenía un apetito envidiable y comía de todo), a comer solo lo que le gustaba (arrocera como su papá). Era capaz de pedirme arroz en el desayuno, almuerzo y cena. Para mí era un martirio porque claramente sabía que el arroz no es un alimento que pueda suplir todo lo que necesita para crecer y estar bien nutrida. Eso es algo que no podía dejar pasar por alto y me imagino que si ustedes han tenido el mismo problema, tuvieron la misma preocupación. Pero tarde o temprano (menos mal, más temprano que tarde) se solucionó el problema. Sobrevivimos creando mil y un formas e historias para que coma algo más que arroz y funcionó. En todo este proceso (porque claro que fue un proceso) el pediatra me recomendó que continúe con su fórmula, ya que ésta aportaba todos los nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo. Y la preocupación desapareció.

A los tres años ya es más complicado. Tiara a veces se olvida hasta de comer porque prefiere jugar. Hay días en los que come excelente y hay otros en los que solo come una cucharada y no quiere más. Sinceramente, en esas ocasiones es imposible no sentirme mal. No puedo evitar pensar en que se va a quedar enana (como su padre) o que, peor aún, esté mal nutrida. Los temores de los dos años han querido volver pero ahora con tanta información en internet y la ayuda de mi pediatra me siento más tranquila de saber que no es necesario saturarla con todos los alimentos del mundo. Existen varias alternativas que contienen los nutrientes suficientes para su desarrollo.

Habrá días buenos y días malos pero soluciones para que Tiara coma bien, sobran.

Todos pensamos que el no comer es una maldición en los niños. Y sí, lo es. Pero no es necesario darle de comer de todo y a cada hora. No hay que preocuparnos por la cantidad sino por la CALIDAD de alimentos que les damos. Si has pasado o estás pasando lo mismo que yo, no te atormentes. Siempre hay solución para todo y la preocupación no te va ayudar en nada. Busca a tu pediatra y nutricionista, sabrán guiarte y recomendarte lo mejor para tu hijo.

 

Escrito por

Bienvenidos a Once upon a mom (OUAM), un diario personal en dónde mi hija Tiara y yo compartimos nuestro gusto por la moda y nuestro estilo de vida.

2 comentarios sobre “Mis mil y un batallas por una buena alimentación

  1. En realidad, lo peor de la desesperación, es cuando optamos por “que coma algo pero que coma”, y de pronto aceptamos darle un dulce porque “no tiene nada en la panza”. Cada una como mamá sabe cuál será el momento de su niño. El mío siempre comió de todo, pero en una época ya con casi tres que me hacía renegar, si no comía en el almuerzo, su plato lo iba a estar esperando en la heladera, aguardando para cuando le diera hambre (aclaro, nunca lo obligué a comer algo que no le guste). Y funcionó bastante bien.

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  2. Hasta hace unos momentos me sentía mal ,porque mi 🚼 no come otra alimento que no sea arroz blanco . Cada día es una batalla le preparamos diferentes alimentos con la ayuda de mi Mami pero no quiere otra cosas más que arroz. Durante el día toma avena , jugos, fruta, abundante agua y ahora le estoy dando un completo ( fórmula) muy aparte de los 3 biberones de lleche que toma durante el día. Gracias Karina, porque me quedó más tranquila después de leer tu comentario.

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